jueves, 18 de febrero de 2010

1ª PARTE DEL 5º CAPI DE ATARDECER

Hola a tdo@s, ya sé que os he echo esperar demasiado y lo siento, la verdad que estoy empezando a creer en eso de que cuando un tuerto te mira y una bruja te hechiza tu vida gira en torno a la desgracia mas infinita, al menos eso parece pasarme a mí, no salgo de una cuando me estoy metiendo en otra jejeje, primero me paso casi dos meses sin internet y ahora me pongo mala y no puedo terminar de pasar el capi para que lo disfruteis, aun así aki os dejo lo que tengo hasta ahora para haceros la espera mas amena, espero mañana estar un poco mejor de lo que estoy hoy y asi poder terminar de subirlo, aun asi espero que os guste y lo siento mucho, gracias por vuestra infinita paciencia 
siempre vuestra, 
estrella negra, 
besitos



Capítulo 5: La pelea

Me levanté sobresaltado, aún sabiendo que estaba despierto no me sentía así aún, el sueño había sido tan real que aún sentía el aire rozando mi piel y el calor de ella, pero sobretodo, lo que más me sorprendió fue ver como ella quería conseguir la flor ¿qué significaba todo aquello? Tras unos minutos cavilando me convencí de que aquello solo había sido un mal sueño, bueno no tan malo, pero la desesperación con la que Bianca quería coger aquella flor, la misma flor con la que yo había soñado tiempo atrás, me dejó perplejo, era como si yo estuviera en algún sueño dentro de su cabeza, pero todo aquello era imposible, no podía ser que ella supiera de la existencia de esa extraña flor…. La flor, debo reconocer que era muy parecida a la flor de los archivos de la señora Bethany, aunque el color y la textura parecían diferentes ¿sería la misma flor? ¡Dios! Más vale que deje a un lado las especulaciones absurdas y me ponga a trabajar.
Tras levantarme y cambiarme de ropa por una de color negro, bajé las escaleras, había mucho alboroto por todos lados, la salida de esa noche a Riverton era algo que todo el mundo esperaba, al menos todo aquél que fuera normal y no un legítimo de la Academia, prácticamente todos ellos se quedarían en el Internado para la “súper” fiesta del súpermega más capullo de todo el lugar, Erich, sin embargo no era eso lo que me preocupaba de verdad, solo quería cercionarme de que esos malnacidos se quedaban de verdad en la Academia y no hacían como que no iban al pueblo para luego salir y pillar desprevenido a alguno de los alumnos normales. Los odiaba, pero sobretodo odio tener que estar vigilándolos el día en que voy a tener mi primera cita de verdad con la chica más maravillosa del mundo.
Salí a los prados de la Academia, el sol estaba bajo y las sombras eran aún más amplias cuanto más me adentraba en el bosque, sin embargo no tardé mucho en escuchar la voz de Erich, me acerqué cuidadosamente a donde él estaba.
-       -  Y si odias tanto este lugar ¿por qué sigues aquí, por qué no te marchas? No sería la primera vez que lo haces la verdad, aún no sé porqué viniste, tú estás perfectamente acomodado a lo que nos rodea, no necesitas las clases y mucho menos los consejos de los profesores – le decía otro legítimo al que solo había visto un par de veces con Erich y sus seguidores
-        -  No son las clases lo que me han traído este año aquí, sino el contenido del alumnado – le espetó con desprecio – no pensaba venir, pero cuando me enteré que iban a admitir a otra clase de alumnos – me agaché, pues al decir aquello miró alrededor por si alguien los oía – decidí venir y pasármelo bien por una vez, además…
-         -¡Pero sabes que la señora Bethany no te va a dejar, te matará! – lo interrumpió el otro
-        - La señora Bethany no puede estar en todos los sitio a la vez, pero ya está decidido, sé perfectamente como atrapar a mi presa, no lo olvides
-        -  ¡Tú estás loco!
-        -  Puede ser, pero te prometo que no me iré hasta conseguir lo que quiero.
Sus palabras hicieron que mi irritación y mi ira crecieran exponencialmente, necesitaba salir de mi escondite y acabar de una vez con ese diablo, con ese malnacido, pero las palabras de Dana resonaban en mi cabeza “no te expongas, no corras peligro”, sabía que si en ese momento atacaba sería mi perdición, ahora tenía que estar más atento de lo que nunca había estado hasta ahora, Erich había elegido a alguien para satisfacer su sádico sentido del humor, pero yo sabía a ciencia cierta que esa persona no lo vería del mismo modo, Erich la aterrorizaría hasta que estuviese desesperada y entonces atacaría, pero no le daría la oportunidad, no lo dejaría hacerlo.
Seguí a los dos monstruos por el bosque hasta las orillas del lago. Su conversación se había desviado al tema que me había llevado hasta allí, la fiesta, pero sus palabras no me revelaron nada distinto a lo que ya sabía, prácticamente todos se iban a quedar en los terrenos de la Academia, ninguno de ellos tenía la menor intención de salir de allí, lo cual me tranquilizaba, ya que sabía que la totalidad de los nuevos alumnos saldrían del recinto como alma que lleva el diablo.
Volví sobre mis pasos casi a la carrera para prepararme para la salida, me quedaban solo unos minutos y no los iba a desaprovechar escuchando más tonterías sobre coñac, cerveza, música y charlas triviales, temas a los que se había dirigido al final la conversación.
Una vez en mi habitación comencé a sentir dudas sobre si debería o no ir a Riverton, por una parte me moría por estar a solas con Bianca, pero por otra las palabras de Erich no me dejaban en paz, ya había elegido y nada ni nadie lo echaría atrás en sus planes, esa persona estaba condenada y nadie la podría salvar, o eso creía él, pero la culpabilidad de no hacer mi trabajo me golpeó fuerte, sin embargo las ganas de pasar tiempo a solas con Bianca fueron más grandes que mi llamada al deber.
Me cambié de nuevo de ropa y bajé las escaleras para encontrarme con ella, pero la marea de alumnos me arrastró hasta el autobús que habían puesto para que los alumnos pudiéramos llegar a nuestro destino. De los profesores ni rastro, aunque para mí tenía su lógica, seguro que estaban esperando ya en el pueblo para que la cosa no se desmadrara cuando los alumnos llegaran, pero yo sabía que era porque ellos necesitaban prepararse para sortear los obstáculos que, a los que eran como ellos, se les ponían por delante en el camino al lugar.
Los alumnos se aglomeraban, apretujándose unos contra otros, matándose por subir al ¿autobús? Bueno al menos eso parecía, su aspecto era muy diferente a los autobuses normales, era más esnob de lo que había imaginado, pero conociendo a las personas de este lugar era normal que quisieran dejar claro que ellos estaban por encima de lo que se consideraba “normal”.
Al acercarme la vi. Estaba vestida con un jersey color marfil y un moño del que se le soltaban varios mechones de pelo, lo cual le daba un aire dulce y sexy a la vez, el contraste entre los colores del jersey, su cabello y su piel eran realmente bellos. Estaba preciosa. Lentamente me acerqué a ella.
-         - ¡Estás estupenda! – le dije emocionado ante la idea de lo que teníamos por delante.
Una voz en mi cabeza recordaba la fiesta del estúpido de Erich y los otros problemas que tenía entre manos, pero solo la visión de su rostro hizo que me olvidara por completo de ellos, ahora solo estaba ella y nada más.
Los alumnos empujaban en dirección a la entrada del autobús, todos intentando subir como si sus vidas fueran en ello, lo que no sabían era lo cerca que estaban de esa verdad, si ellos supieran.  Bianca fue arrastrada por los compañeros que nos rodeaban dejándome a mí atrás. Intenté pasar para ponerme a su altura y subir con ella, pero me fue imposible, entonces vi a mi compañero de cuarto dos personas por detrás de ella.
-        -  ¡Vic! – lo llamé. Él se volteo para mirarme - ¿te importaría guardarme el sitio? – le pregunté casi a voz en grito para que pudiera escucharme por encima del jaleo que se había formado. Él me sonrió y levantó el pulgar en señal de afirmación.
Vi cuando Bianca se hubo sentado en un asiento al lado de la ventana, me miraba a través de ella con ojos suplicantes de que subiera y estuviera lo antes posible a su lado, le dediqué la más sincera de mis sonrisas, solo pensar en que ella quería estar a mi lado me hace inmensamente feliz.  Cuando Vic llegó a su lado su expresión cambió, los ojos se le entristecieron y su expresión denotaba pena cuando él se sentó. No sé qué le diría mi compañero de cuarto, pero sus ojos volvieron a iluminarse justo cuando dejé de verla, supongo que Vic le estaba diciendo que me guardaba el sitio, lo cual se confirmó cuando al fin llegué a su lado y Vic se puso delante de nosotros arrodillándose en el asiento para poder mirarnos y así mantener una conversación. Estuvo contándonos sobre el ampli que se quería comprar, no estaba muy seguro de que lo hiciera, pero allá él, yo estaba muy nervioso y, aunque su conversación me vino de perlas para no empezar a sudar por el nerviosismo, mi corazón latía al mismo ritmo al que se mueven las alas de un colibrí, lo único que deseaba era poder estar asolas con Bianca, solos ella y yo, sin nadie más, sin Vic, sin los demás compañeros, necesitaba esa soledad, la anhelaba y la ansiaba, no sabría explicar el porqué, pero así era.
Bianca estuvo mezclándose en la conversación de Vic tanto como yo o más, preguntándole sobre para qué quería un ampli o hablando con él sobre sus planes en Riverton, solo esperaba que a Vic no se le ocurriera estropearme la noche, no lo creía posible, pero aunque lo aprecio como si fuera el hermano que nunca he tenido en este tiempo, mi desconfianza natural me llamaba a la precaución.
Al llegar al pueblo Vic nos acompañó un poco hasta que se metió en una de las tiendas en las que, según nos dijo, quería ver. Parece extraño, pero cuando se fue mi supuesta calma quedó un poco en entredicho. Las manos comenzaron a sudarme y el corazón se me desbocó aún más de lo que ya lo tenía, al fin estábamos solos, los dos, bueno no totalmente, pero casi y eso era lo que contaba.
Mientras nos dirigíamos al cine casi no nos dirigimos la palabra, supongo que ella estaba igual de nerviosa que yo, pero cuando nos paramos delante de la marquesina del cine y vimos la película que iban a echar esa noche, fue como si todo cambiara.
-        -  Sospecha, diriida por Alfred Hitchcock, un genio – le dije emocionado por poder ver una película de uno de los mejores directores del mundo a mi entender
-         -  Con Cary Grant – respondió ella con devoción hacia el protagonista del film, la miré con un poco de desdén ante ese comentario – Tú tienes tus preferencias y yo las mías – me contestó con una cálida sonrisa en su rostro, eso me aplacó un poco e hizo que mi corazón volviera a latirme fuertemente en el pecho.
Al entrar en el vestíbulo toda mi felicidad se fue al traste al comprobar que los profesores encargados de vigilar el cine eran los padres de Bianca. Debo confesar que tanto ellos como nosotros nos sorprendimos al principio, incluso su madre intentó hacernos ver que si nos íbamos a otro lugar no se molestarían. Bianca parecía muy nerviosa y me preguntó que si no querría irme con ella a comer pastelitos en vez de tener que compartir aquel espacio tan especial para nosotros con sus padres.
-          - Nos quedamos – dije al fin, levantando la barbilla en dirección a sus padres desafiándolos a que me contrariaran si eran capaces, no me gustaban, eran como todos los demás por más que Bianca dijera que no, aunque a ellos no pareció molestarles en absoluto mi resolución ni mi actitud sino que sonrieron de oreja a oreja al ver que su hija disfrutaba compartiendo cosas con alguien. En ese momento debo de admitir que me quedé impresionado. Llevo años disputando con gente de su calaña y nunca había visto que pudiera existir esa clase de amor hacia una persona normal de parte de gente como ellos, sin embargo me quedé impresionado ante la felicidad que sus ojos denotaban. Supongo que cuando tienes los escrúpulos de arrancar a una persona de su familia solo para simular que es parte de la tuya, al final se le termina cogiendo cariño a la persona sustraída.
-        -  En el caso de que quisierais evitarnos, cosa que no me extrañaría, nosotros vamos a ir a la platea, que es donde estarán casi todos los alumnos – dijo su madre como si pudiera ver lo incómodos que nos sentíamos ante aquella situación y quisiera aliviar nuestra carga. Su marido asintió diciendo no sé qué de que las plateas atraen no sé qué bebidas, la verdad no me enteré muy bien aún así le respondí más serio quizás de lo que la situación requería que lo había estudiado en alguna clase del instituto, una mentira de la que no parecieron darse cuenta. De nuevo me quedé anonadado ante la actitud del matrimonio, me trataron como alguien conocido, familiar aún sin serlo, pero eso no hizo que me tranquilizara en ningún momento.
Al entrar en el cine, nos dirigimos hacia las butacas más alejadas debajo de la platea, no quería que los padres de Bianca pudieran ver lo que hacíamos, así mismo no quería tener la presión de sus miradas sobre mi cabeza, quería disfrutar, acariciar cada momento con ella de la forma especial en que lo había imaginado, sus padres eran una sombra encima de esa felicidad, pero no por ello tenían que estropearme la velada. Al sentarnos tuve la tentación de agarrar a Bianca por los hombros, acercarla a mí y unir nuestros labios cuando las luces se apagaran, pero la cautela me impidió hacerlo, aún así, me senté lo más cerca que pude de ella viendo como se maravillaba con todo lo que había a su alrededor.
-         - Nunca había hecho esto – le comenté, de nuevo mi necesidad de conocerla mejor y de que ella me conociera a mí me había hecho sincerarme con ella, además el silencio, por muy corto que fuera entre nosotros me ponía nervioso.
-        -  ¿Nunca has ido a un cine antiguo? – me preguntó mientras seguía recorriendo con la mirada la sala en la que nos hallábamos – Son preciosos – dijo refiriéndose a la decoración del cine supongo, la verdad es que estaba embelesado con su figura, con su rostro tan cerca del mío, su presencia sola llenaba cualquier vacio dentro de aquel pequeño lugar, calentándolo, y de cualquier rincón de mi alma ya que estaba, aún así su pregunta me había hecho gracia y a la vez me hizo sentirme pequeño y débil ante ella.
-        - No me refiero a eso – le contesté con timidez – nunca había llegado a… salir con una chica - de nuevo mi necesidad de sincerarme con ella me hacía sentirme como un estúpido delante de ella.
-         -  ¿También es tu primera cita? – me preguntó con un brillo casi hipnótico en su cara, ¿se daría cuenta de que sus reacciones hacían aflorar en mí sentimientos que nunca creí poder experimentar con nadie? Mi forma de vida no me lo permitía, pero ahí estaba ella, haciéndome sentir arropado y fuerte, pero débil y frágil a la vez ¿era consciente de ello? Al parecer no.
-        -  Cita. ¿La gente todavía utiliza esa palabra? – le dije dándole un pequeño codazo para que viera que estaba bromeando, aunque en realidad lo hice más para reírme de mis pensamientos que de lo que había dicho en sí. – - Me refiero – continué mirándola a los ojos – a que nunca me había sentido así con nadie, sin presiones ni temiendo tener que mudarme otra vez al cabo de un par de semanas – como todo chico había tenido mis rollos, pero éstos nunca duraban, no podían hacerlo ¿cómo hacer para saber si una persona te gustaba o no de verdad si solo la veías una o dos veces para luego irte de nuevo en pos de otra misión al otro lado del país o fuera de éste? Nunca funcionaba así.
-        -  Hablas como si nunca te hubieras sentido como en casa en ningún sitio
-        -  Hasta ahora no – le contesté, me partía el alma no pode revelarle quien era y como era mi vida en realidad, que supiera el porqué de la desolación de mis palabras, pero no podía, no podía ser sincero con ella, al menos aún no.
-         -  ¿Te sientes como en casa en Medianoche? – me preguntó escéptica, con una mirada en la que dejaba ver que creía que me había vuelto loco, eso sí, pero solo por ella – Venga ya – añadió dejando patente su confusión pero con la curiosidad ante mis palabras al mismo tiempo.
-        -  No me refería a Medianoche – “sino a ti” añadí sonriéndole mentalmente para mí mismo, sus ojos centellearon ante mi respuesta, pero no supe muy bien si me había leído la mente como otras veces me había pasado con ella, pero si quería preguntarme algo quedo en el aire, porque justo cuando las palabras salieron de mi boca, el ambiente de la sala cambió cuando las luces del cine comenzaron a bajar su intensidad hasta dejar la sala completamente a oscuras.

Continuará… 

bueno pues hasta aki llego, espero que al menos disfruteis con este trocito, aunque no sea mucho, y espero poder poneros mas mañana, 
besitos 

7 comentarios:

  1. Dio, me encanta tu forma de escribir wow, de vdd me gusta mucho logras engancharme.
    Por cierto ya mencione que amo a LUCAS jajaja is´t my.
    Gracias por el capitulo

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  2. gracias nena.. por fin un capi....
    ya me voy a poner a leerlo...
    ajja.. asi q gracias

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  3. alfin estrella te acordaste de nosotras !! nos tenias abandonadas!! ahora mismo me pongo a leer el pedacito de caPI!!
    GRACIAS besos!!!

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  4. estrellita cuando abra masssss

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  5. Nirvanera24/4/10 0:47

    Geniallll amo a lucassss!! dsd su perspectivaa!! ya comienzo a leer!!

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  6. oye que lastima que hayas dejado el capitulo hasta aqui..... espero que pronto puedas seguir actualizando..... jejejejjeje

    saludos

    je_tatica

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